Post by Sergio Correa
Just living the moment
El político forma parte de una subespecie inmoral e irracional cuyo único propósito es el poder y/o el dinero. Así que no se pueden defender en su totalidad los gobiernos previos a la 4T, pero al menos parecería que había un poquito, un atisbo de vergüenza. Durante los gobiernos del PRI y del PAN hubo remociones de funcionarios por mal comportamiento o acciones poco éticas: Fausto Alzati Araiza renunció a su cargo en la SEP en 1995 tras descubrirse que su doctorado por la Universidad de Harvard no era real. Andrés Granier Melo (Tabasco) enfrentó desafuero y destitución en 2013. Fausto Vallejo Figueroa y Ángel Aguirre Rivero renunciaron en 2014 por crisis de inseguridad, nexos de familiares con grupos del crimen organizado y el caso Ayotzinapa. Javier Duarte de Ochoa y Roberto Borge Ángulo fueron removidos en 2016, e incluso después fueron detenidos y procesados. ¿Eso hace buenos esos gobiernos? NO DESDE LUEGO QUE NO, pero había al menos una tenue imagen de consecuencias ante hechos reprensibles. ¿Qué tenemos ahora? El lopezobradorismo durante años presumió de su superioridad moral, incluso más allá de la política y de la eficiencia del gobierno, con la que descalificaba a cualquiera que fuera su crítico o adversario. López Obrador lo presumía una y otra vez en las mañaneras, el gobierno de Sheinbaum es solo una extensión. Hoy esa superioridad moral es indefendible, Altos funcionarios, amigos íntimos de los más altos niveles del gobierno que resultaron vulgares golpeadores de mujeres, hasta los políticos corruptos; desde los políticos y funcionarios acusados de narcotráfico y defendidos por el gobierno federal, hasta los que no dudan, para librar las acusaciones en convertirse en confidentes de la justicia estadounidense. Las muestras parecen infinitas, ministras con tesis plagiadas y a diferencia de Alzati, no tienen la vergüenza de renunciar, los hijos del ex presidente López Obrador, por las innumerables denuncias de casos de corrupción que los involucran a ellos y a muchos otros, dispendio cada día más evidente que se hizo con el tren maya, el interoceánico o el aeropuerto Felipe Angeles, por la cancelación del aeropuerto de Texcoco, por la megafarmacia, la vacuna patria y una interminable lista de despropósitos y ocurrencias con costo al erario que convirtieron a muchos súbitamente en millonarios. Una derrota moral en toda la línea. https://lnkd.in/gq3g-6Kt