Post by Rafael Aragona

Father, Grand Father, Partner/Co Founder Regional Logistic Network ITSANET, Partner/Director CELSUR S.A., Partner Entregar S.A., Wine lover, Food fanatic, Golfer,

Este domingo murió, demasiado pronto, Fernando Peirano, en un accidente tan inesperado como injusto. Fernando fue mucho más que el Gerente General que transformó ITSANET Perú durante sus 22 años al frente de la compañía. Fue un amigo entrañable, un líder carismático, de esos que predican con el ejemplo y ejercen el liderazgo desde la coherencia. En los negocios tenía una ética inquebrantable; en la vida, una enorme generosidad. Fernando me hizo conocer y querer al Perú. Recorrimos juntos desde los huecos más escondidos hasta los restaurantes más elegantes, disfrutando las maravillas que ofrece ese mar que tanto nos apasionaba. Compartíamos también infinitas conversaciones sobre vinos; intercambiábamos opiniones, recomendaciones y botellas con la misma pasión con la que hablábamos de cualquier tema. Siempre me impresionó su fascinación por los fierros. Esa necesidad de escaparse los fines de semana con su tubular o su camioneta para trepar cerros, desafiar caminos imposibles y vivir aventuras con su grupo de travesías era parte inseparable de su forma de ser. También compartimos innumerables conversaciones sobre nuestros hijos. Sandrita y Romano crecían al mismo tiempo que los míos, y hablábamos de sus alegrías, de sus desafíos y de los sueños que imaginábamos para ellos. En los últimos años, los nietos se incorporaron naturalmente a esas charlas, mientras intentábamos adivinar qué clase de mundo les tocaría vivir. Hacía apenas unos días había dejado la responsabilidad de conducir ITSANET LATAM Perú. La semana pasada habíamos conversado para que continuara acompañándonos como miembro del Comité Ejecutivo y colaborara en algunos proyectos comerciales. Sabía que no le resultaría fácil abandonar el desafío cotidiano de liderar y empujar el crecimiento, porque era, por naturaleza, un constructor. Pero también tenía planes. Quería disfrutar más de la vida, viajar, curiosear y seguir descubriendo vinos. Por eso siento que se fue antes de tiempo. Después de tantos años de entrega y compromiso, merecía disfrutar plenamente ese último cuarto de la vida que recién comenzaba. Querido amigo, preparame un lugar en el asiento del acompañante. Algún día, en algún lugar, volveremos a trepar un cerro juntos. Después compartiremos un ceviche, abriremos una buena botella de vino y seguiremos esa conversación que hoy quedó interrumpida. Te voy a extrañar mucho.