Post by Martina Huerta ★
Directora en Umbral Capital Humano | Lidero estrategias de talento para transformar vidas e impulsar negocios.
Estuve varios minutos frente a este cuadro sin entender por qué no me podía ir. Las Meninas. Velázquez. 1656. Al principio ves lo obvio: la infanta en el centro, la corte alrededor, una escena de palacio. Pero hay algo que no cierra. Si mirás mejor, al fondo, casi escondido, hay un espejo. Y en ese espejo se reflejan los reyes de España. Al principio desconcierta. ¿Por qué están atrás? ¿Por qué parecen secundarios? Y entonces entendés. Velázquez no está pintando lo que ves. Está pintando lo que está delante. Por eso todos miran hacia adelante: la infanta, las meninas, él mismo. Están mirando a los reyes. Y los reyes… están donde estás vos. El cuadro te pone, sin avisarte, en el lugar del poder. Pero lo más interesante no es eso. Es que Velázquez —siendo un servidor, un artesano— diseñó la escena. Decidió qué se ve, quién mira a quién y dónde queda el espectador. Tiene más control sobre cómo se recuerda ese momento que los propios monarcas. El poder real no siempre está en el centro. A veces está en quien decide desde dónde se mira. Velázquez no esperó que lo vieran. Diseñó cómo quería ser visto. Eso es Branding Personal. La pregunta es simple: ¿vos estás diseñando cómo querés ser visto?