Post by Hub del Norte
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Acabamos de cerrar la formación de EOV de este año, unos días de aprendizaje continuo que volvió a recordarnos que la parte más importante de este trabajo es la comunidad. El curso fue posible gracias a muchas personas que aportaron su experiencia y conocimientos complementarios: Primero, a Moncayo Ecológico, que generosamente compartió su proyecto y terreno con el curso, acompañándonos en todo y contextualizando lo que veíamos en campo con su historia de manejo. Emilia, quien vino de Pampa Oriental, en Uruguay, para liderar un grupo de monitoreo este año, y que también se apuntó a ser una de las profes del curso y compartir su larga experiencia de monitoreo. A Ángel, por ser nuestro máster botánico y aportar tanto conocimiento y herramientas en la identificación de especies. A los futuros monitores que participaron el curso y llegaron con buenas preguntas y ganas de darlo todo en su camino hacia una comprensión más profunda de cómo leer los procesos ecosistémicos. A la comunidad hermosa de Noviercas por alojarnos y alimentarnos para renovar energías y caer satisfechos en cama al final de jornadas largas. La tierra misma, que aguantó la lluvia hasta que terminamos el trabajo en campo, y que se expresó en un tapiz variado e intrigante que siempre nos ofreció nuevas dinámicas para examinar y sorpresitas escondidas entre las rocas y el pasto. Nos vamos de monitoreo esta primavera renovados e inspirados-- da tanto gusto compartir con gente que está igual de obsesionada con regenerar nuestros paisajes productivos, y pasar días con ellos llenos de curiosidad, entusiasmo y conexión. Explorando juntos lo que significa invertir en el suelo, acompañar la tierra y leer las pistas que nos deja.