Post by FARLEY JHAÍR MACÍAS BETANCUR

Concejal en Concejo de Medellín | Consultoría organizacional, Servicios de consultoría

INOLVIDABLES, PASTERNAK Y ZHIVAGO “Gracias por ‘El doctor Zhivago’, por todo lo que nos ha enseñado. En una época en la que los valores humanos son relegados, los seres humanos se ven reducidos a robots y la mayoría de las personas solo piensan en huir de sí mismas y resolver los problemas de su propio ego, apresurándose y matando lo que queda de su sensibilidad humana, ‘Zhivago’ ha impartido una lección inolvidable. Ahora sé que cada vez que no sepa cómo seguir adelante podré volver a ‘Zhivago’ y aprender de él la mayor lección de vida. ‘Zhivago’ estará siempre a mi lado cuando esas cosas me parezcan perdidas para siempre, para ayudarme a encontrar de nuevo los valores sencillos y profundos de la vida”. Esto escribe Giacomo Feltrinelli, su editor, a Boris Pasternak, su autor, en 1958. El 23 de octubre de este año, el Comité Nobel de la Academia Sueca decidió concederle el premio Nobel de literatura de este año al novelista ruso/soviético Boris Pasternak, “por su importante labor tanto en la poesía lírica contemporánea como en el campo de la gran tradición épica rusa”. Nominado en nueve ocasiones, una desde 1946 hasta 1950 y 1957 y tres en 1958, dos días después el escritor envió a la Academia el siguiente telegrama: “Inmensamente agradecido, conmovido, orgulloso, asombrado, avergonzado”. A este le siguió, el 29 de octubre, otro con este contenido: “Considerando el significado que se le ha dado a este premio en la sociedad a la que pertenezco, debo rechazar este premio inmerecido que se me ha otorgado. Por favor, no reciban con desagrado mi rechazo voluntario”. Directamente Nikita Kruschev le obligó a declinar el galardón, chantajeándole con la expulsión de la Unión Soviética. Reivindicado, en 1990, y en memoria suya, su hijo Evgueni recogió el lauro. Boris Pasternak, el gran autor de la inolvidable “El doctor Zhivago”, cuya lectura, cual ritual navideño me obliga desde hace ya varios años por esta época del año, nacía, en Moscú, el 10 de febrero de 1890, en un hogar marcado por el refinamiento cultural e intelectual: su padre, Leonid, fue uno de los más destacados posimpresionistas de la Escuela Rusa y su madre, de origen alemán, Rosa Kaufman, fue una virtuosa del piano. Comenzó a estudiar piano y composición bajo la dirección de Alexandr Skriabin, optó por la filosofía, primero en Moscú y luego en Marburgo, donde tuvo como profesores a dos de los más notables neokantianos de su Universidad, Hermann Cohen y Nicolai Hartmann, para devenir, finalmente, hacia la literatura, sobre todo, hacia la poesía. “Mi hermana la vida”, “Temas y variaciones”, “Un gemelo en las nubes”, “Sublime enfermedad”, “Salvoconducto”, “En los trenes de la mañana” y “La infancia de los enamorados” son los títulos que recogen el grueso de su producción lírica. Fallecía, en Peredelkino, al suroeste de Moscú, el 30 de mayo de 1960

Post content