Post by Carlos Trias Pinto
Economista, Senior advisor | Estrategia, Innovación, Circularidad
La bomba de la deuda venezolana (Reproduzco resumen del artículo de la economista experta Rosana Sosa) Tres jueces del Distrito Sur de Florida ya se pronunciaron con sentencias firmes: Alejandro Andrade Cedeño, extesorero nacional de Venezuela, aceptó haber recibido más de mil millones de dólares en sobornos; Abraham Edgardo Ortega, exdirector de planificación financiera de Pdvsa, admitió haber cobrado doce millones de dólares; Claudia Patricia Díaz Guillén, también extesorera, fue condenada por lavado de capitales y corrupción. Y en febrero, Raúl Gorrín Belisario, el operador que conecta a los tres, fue capturado en Venezuela. Es el punto de partida para la reestructuración honesta de la deuda venezolana, ya que los flujos que financiaron el servicio de esos bonos, y en algunos casos su propia emisión, transitaron por esquemas de blanqueo que han sido juzgados y sentenciados. Son, por tanto, nodos de una red documentada y activa que se extiende en veinte jurisdicciones (EEUU, España, Suiza, Panamá, Argentina, etc.) que, sumada a ocho obstáculos jurídicos estructurales que hoy pesan sobre el proceso de canje, es lo que decidirá si un bono nuevo nace ejecutable o nace impugnable. Estas veinte líneas de investigación convergen sobre el mismo universo de instrumentos que hoy se pretende canjear sin que medie una verificación de trazabilidad, algo perfectamente viable a través de las 164 unidades de inteligencia financiera del grupo Egmont, que cruzaría esos veinte expedientes contra el inventario de 24 bonos. En caso contrario, sucederá la conocida y dolorosa prolongación del proceso. Hay numerosos precedentes: Argentina tardó quince en volver a los mercados después de su default de 2001, financiando en el camino a fondos oportunistas que multiplicaron varias veces su inversión inicial gracias a litigios que se alargaron por falta de información. La parálisis es la materia prima del fondo buitre: mientras el país negocia a oscuras y los acreedores tradicionales esperan resignados, compran la deuda detenida a precio de remate y apuestan a que el litigio, no la negociación, les devuelva el valor completo. Pilar Cero propone una auditoría de trazabilidad a través del Grupo Egmont y, con esa información, conducir el proceso de reestructuración de deuda en estricto apego a las normas del derecho internacional aplicables a la prevención del blanqueo de capitales, con la participación del Fondo Monetario Internacional como garante técnico. Venezuela, un país que ha soportado décadas de deterioro institucional y económico, merece que cualquier solución a su deuda se construya sobre los pilares de la legalidad, la transparencia y la rendición de cuentas.