Post by Carlos Cordero

Periodista en El Financiero. Escribo historias sobre emprendedores y tecnología.

Karla siempre fue muy inquieta. En el colegio la expulsaron varias veces. -¿Por qué te expulsaban?- le pregunté. -Cositas- Sonríe pícara.- Gente muy delicada. Conocía a Giannina de larguito. Ambas son de la zona de Guadalupe y Moravia. Se hicieron amigas pues sus novios de entonces eran amigos. Cuando se reunían ambas parejas, ellos se iban aparte a conversar. A los pocos años Giannina regresó de Estados Unidos y visitó a Karla en su empresa de ropa. Acordaron probar si podían trabajar juntas como socias. Y el negocio creció. Llegaron a tener varias tiendas, le fabricaban a cadenas de venta al detalle y vendían por todo el país. Hasta que la invasión de ropa china de bajos precios se trajo el negocio abajo. Incluso buscaron un proveedor en Tailandia. Tuvieron que cerrar. Habían adquirido una casa en Los Yoses que perteneció a Teodorico Quirós, reconocido arquitecto y pintor, premio Magon de 1977, año en el que falleció. El siguiente paso que Karla y Giannina dieron fue abrir ahí el restaurante-galería El Portón Rojo, en homenaje a una de las más conocidas obras de Quirós. En la actualidad, tienen otros dos restaurantes más en Curridabat y Escazú, donde exhiben obras de diferentes artistas. Y tienen planes para ampliar el menú y expandir el negocio, donde todavía trabajan algunas de las personas que colaboraron como operarias en la fábrica de ropa. Les invito a leer la historia completa que escribí en este enlace 👉🏻 https://n9.cl/9qj2a

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